Iba a escribir una entrada sobre el Día del Padre, que si no lo hago me siento una hija de lo más chunga que tiene blog y ni menciona a su padre en un día así, pero la verdad es que mi padre es guay-tirando-a-superguay y eso a nivel bloguero no vende.
De modo
que mejor te cuento el último cotilleo del presi-por-ahora de los venezolanos:
Nicolás Maduro. ¡Es un tipo increíble! Ya sabes que dijo que estaba clarísimo
que los americanos estaban detrás de la enfermedad de Chávez (no seré yo quien
lo ponga en duda, que la CIA es mucha CIA; mira lo que ha hecho con los
McDonald) y que a su vez, Chávez estaba detrás de la elección del nuevo Papa
(había guiado a Dios, quien a su vez había guiado al Espíritu Santo, que guio a
los cardenales que eligieron al Papa argentino, lo que viene bien a los
venezolanos) (ni idea de porqué, imagino que será por el idioma: un
padrenuestro en español será mejor para un venezolano que un padrenuestro en
ruso, por ejemplo, pero no me hagas mucho caso que en cuestiones espirituales
me pierdo…, yo soy más de Vogue).
Creerás que esto es difícilmente superable, que este
hombre es un genio y que debería tener un blog. Ea, pues se ha superado: ¡ha
dicho que hay una conspiración de la CIA para asesinar a su oponente político
con la intención de echarle la culpa a él!
¡Madredediós, qué pasada!
¿Y ahora qué?
Dos opciones:
La primera: alguien se lía la manta a la cabeza y mata al
oponente. Nadie sospechará de nuestro hombre (aunque sería el principal
beneficiado a nivel político) (al menos para una adicta a la intriga como yo),
que se ha creado una coartada de lo más sólida denunciando el asesinato antes
de que se cometa, coartada ante la que Horatio Caine se quitaría las gafas de
sol e inclinaría la cabeza en un gesto de franco reconocimiento y humilde
derrota.
La segunda: no lo matan. Nuestro hombre argumentará que
le ha salvado la vida descubriendo el pastel de antemano. ¿Y quién puede
negarlo?
Y yo digo: lo de este hombre es sobrehumano.
Esa capacidad de deducción, ese adelantarse a los
problemas, ese saber lo que hace Dios…
Oh...
¡Oh!
¡Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
¡Madre mía, este hombre es de la CIA!