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lunes, 18 de marzo de 2013

Cuando me da por pensar

         

                Iba a escribir una entrada sobre el Día del Padre, que si no lo hago me siento una hija de lo más chunga que tiene blog y ni menciona a su padre en un día así, pero la verdad es que mi padre es guay-tirando-a-superguay y eso a nivel bloguero no vende.

            De modo que mejor te cuento el último cotilleo del presi-por-ahora de los venezolanos: Nicolás Maduro. ¡Es un tipo increíble! Ya sabes que dijo que estaba clarísimo que los americanos estaban detrás de la enfermedad de Chávez (no seré yo quien lo ponga en duda, que la CIA es mucha CIA; mira lo que ha hecho con los McDonald) y que a su vez, Chávez estaba detrás de la elección del nuevo Papa (había guiado a Dios, quien a su vez había guiado al Espíritu Santo, que guio a los cardenales que eligieron al Papa argentino, lo que viene bien a los venezolanos) (ni idea de porqué, imagino que será por el idioma: un padrenuestro en español será mejor para un venezolano que un padrenuestro en ruso, por ejemplo, pero no me hagas mucho caso que en cuestiones espirituales me pierdo…, yo soy más de Vogue).
Creerás que esto es difícilmente superable, que este hombre es un genio y que debería tener un blog. Ea, pues se ha superado: ¡ha dicho que hay una conspiración de la CIA para asesinar a su oponente político con la intención de echarle la culpa a él!
¡Madredediós, qué pasada!
¿Y ahora qué?
Dos opciones:
La primera: alguien se lía la manta a la cabeza y mata al oponente. Nadie sospechará de nuestro hombre (aunque sería el principal beneficiado a nivel político) (al menos para una adicta a la intriga como yo), que se ha creado una coartada de lo más sólida denunciando el asesinato antes de que se cometa, coartada ante la que Horatio Caine se quitaría las gafas de sol e inclinaría la cabeza en un gesto de franco reconocimiento y humilde derrota.
La segunda: no lo matan. Nuestro hombre argumentará que le ha salvado la vida descubriendo el pastel de antemano. ¿Y quién puede negarlo?

Y yo digo: lo de este hombre es sobrehumano.
Esa capacidad de deducción, ese adelantarse a los problemas, ese saber lo que hace Dios…
Oh...
¡Oh!
¡Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
¡Madre mía, este hombre es de la CIA!