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miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Desde cuándo soy una paria social?


            Estoy mosqueada: en los últimos días parece que no tengo derecho a vivir. ¿Pero qué está pasando? ¿Cuándo dejé de ser una joven prometedora y pasé a ser una paria social?
            
           Mi primer hándicap es la ausencia de hijos. Ni tres, ni dos, ni uno. Cero hijos, cuestión ésta que trae a mi madre por la calle de la amargura (sólo la ausencia de novio supera su preocupación por éste asunto) y que a algunos individuos les da derecho a decidir que no tengo derechos que son… ¡casi inherentes a la persona!
Esta tarde he ido a comprar regalitos para mis sobrinos (porque de eso sí que tengo, y en un número en continuo in crescendo) y en cierta tienda (no, no trates de sonsacarme, no diré su nombre) me han ido a hacer una tarjeta de cliente con la que iba a tener un montón de descuentos.
            —… y podrás acumular puntos y cuando… —me ha dicho la chica, con los ojos iluminados de generosidad.
            —¡Guay! —la he interrumpido. No necesitaba escuchar más, ¡me encanta acumular puntos, es uno de los mejores inventos del mundo!
            —¿Cuántos hijos tienes? —me ha preguntado, tecleando en el ordenador de caja.
            —Ninguno —¡tarjeta de puntos, bien!
            —Oh, lo siento, entonces no puedo hacerte la tarjeta —y me ha dirigido una mirada de franca desaprobación.
            Ni la reclamación que he puesto (que merecería ganar el premio Pulitzer, créeme) (o el Nobel de literatura) me ha quitado el disgusto.
            Luego está el asuntillo ese de que si me despiden y no puedo pagar la hipoteca, como no tengo hijos no podré acceder a un alquiler social. Te confiaré una cosa: esto me preocupa menos, porque vivo de alquiler y he decidido que cuando no pueda con él iré al programa de Ana Rosa. A tomar viento.
           
Segundo hándicap: no soy lo suficientemente joven ni lo suficientemente vieja.
            Sí, lo que lees. Cuando he llegado a casa he puesto las noticias y ha salido nuestro presi anunciando nuevas medidas para fomentar el empleo, pero no medidas para todos, no, éstas son especiales para los menores de 30 años y los mayores de 45. Ya, ya, ya… ¿Y con los que estamos en medio qué pasa? Porque tengo un leve de recuerdo de cierto artículo de la Constitución que decía que:
            Artículo 14
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

¿No es una puñetera discriminación que por tener algún añillo más de los 30 pero no haber alcanzado los 45, no pueda tener acceso a la 'tarifa plana' en las cuotas a la Seguridad Social de 50 euros durante seis meses para emprendedores menores de 30 años, por ejemplo? ¿Qué quieren que haga, que me compre un carnet falso? ¿Qué no tenga necesidad de trabajar? ¿Qué me alimente del aire? ¿¿Están llamándome gorda?? ¿¿¿Qué pretenden???

Tercer hándicap: en estos momentos no recuerdo el tercer hándicap. Cuando estaba bebiendo la primera copa de vino lo tenía clarísimo, pero no sé en qué momento lo he olvidado… Creo que ha sido entre la tercera y la cuarta copa. No importa, cuando lo recuerde te lo contaré, aunque estoy segura de que lo que ya he escrito te ha puesto los pelos de punta y ha hecho que grites “no hay derecho” (sobre todo lo de la tarjeta de puntos) (¡es que no hay derecho!).