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domingo, 24 de marzo de 2013

De sanluises y otros premios



            Hace veintialgún años más asistí a mi primera gran decepción, al hecho que me abrió los ojos a lo que en lo sucesivo sería una realidad tan cruel como frecuente, al acontecimiento que marcó el final de mi infancia, al suceso que transformó mi crédula visión del mundo en una desconfianza de lo más chunga.
            —Y el premio “más bonito que un san luis” al niño más limpio es para… —la monitora del campamento guardó silencio un par de segundos y lo soltó—: ¡Daniel! —¿cómo? ¡Venga ya!
¿¿¿Daniel???
Miré a mi alrededor esperando que se elevasen voces de “¡tongotongosupertooooongo!” y el cielo cayese sobre nuestras cabezas por tamaña injusticia pero no sucedió nada. Daniel sonrió, apartó la silla en la que se sentaba y avanzó a recoger su premio, mientras su tienda llena de mugre, sus calcetines apestosos y sus tirones de trenzas a niñas que rozaban la santidad por su comportamiento pasaban desapercibidos.
Sólo tenía siete años pero soy una chica lista y aprendí la lección: los premios no son de fiar.
            Luego vinieron el Oscar a la mejor actriz reparto de Marisa Tomei (todo el mundo sabe que el presentador se equivocó de sobre en la lectura pero la ceremonia siguió y nadie tuvo valor de rectificar, que Marisa es simpática y se notó que le hizo mucha ilusión), el Nobel de la Paz a Obama (aunque su forma de afrontar los problemillas sea más parecida a la del Capitán Trueno que a la de Gandhi), o el primer puesto en Gran Hermano 1 de Ismael (entre nosotros, hace un par de meses casi me atropella…, y no diré más) (pero no me pilló porque era presuntamente incapaz de mantener el volante derecho…) (y no diré más) (pero que conste que he escrito presuntamente, y en negrita).
            Y cuando pienso que estoy preparada para todo, que los años me han hecho más fuerte y que mi capacidad de asombro está cayendo en picado, me entero de que Juan Ramón Lucas lleva conduciendo sin puntos en el carnet desde 2010 y justo ese año le concedieron a su programa de radio el Premio Periodístico de Seguridad Vial. A pesar de mi experiencia previa en sanluises, óscares y  nóbeles me he quedado flipada: ¿con qué cara se recoge un premio tan... contradictorio con la propia personalidad?
            Total, que no doy crédito…
           
(*) No hablo del Oscar de este año a Jennifer Lawrence en vez de a Jessica Chastain porque Jenni iba muy mona, me cae guay y estoy convencida de que la CIA estuvo detrás…

           
            


lunes, 18 de marzo de 2013

Cuando me da por pensar

         

                Iba a escribir una entrada sobre el Día del Padre, que si no lo hago me siento una hija de lo más chunga que tiene blog y ni menciona a su padre en un día así, pero la verdad es que mi padre es guay-tirando-a-superguay y eso a nivel bloguero no vende.

            De modo que mejor te cuento el último cotilleo del presi-por-ahora de los venezolanos: Nicolás Maduro. ¡Es un tipo increíble! Ya sabes que dijo que estaba clarísimo que los americanos estaban detrás de la enfermedad de Chávez (no seré yo quien lo ponga en duda, que la CIA es mucha CIA; mira lo que ha hecho con los McDonald) y que a su vez, Chávez estaba detrás de la elección del nuevo Papa (había guiado a Dios, quien a su vez había guiado al Espíritu Santo, que guio a los cardenales que eligieron al Papa argentino, lo que viene bien a los venezolanos) (ni idea de porqué, imagino que será por el idioma: un padrenuestro en español será mejor para un venezolano que un padrenuestro en ruso, por ejemplo, pero no me hagas mucho caso que en cuestiones espirituales me pierdo…, yo soy más de Vogue).
Creerás que esto es difícilmente superable, que este hombre es un genio y que debería tener un blog. Ea, pues se ha superado: ¡ha dicho que hay una conspiración de la CIA para asesinar a su oponente político con la intención de echarle la culpa a él!
¡Madredediós, qué pasada!
¿Y ahora qué?
Dos opciones:
La primera: alguien se lía la manta a la cabeza y mata al oponente. Nadie sospechará de nuestro hombre (aunque sería el principal beneficiado a nivel político) (al menos para una adicta a la intriga como yo), que se ha creado una coartada de lo más sólida denunciando el asesinato antes de que se cometa, coartada ante la que Horatio Caine se quitaría las gafas de sol e inclinaría la cabeza en un gesto de franco reconocimiento y humilde derrota.
La segunda: no lo matan. Nuestro hombre argumentará que le ha salvado la vida descubriendo el pastel de antemano. ¿Y quién puede negarlo?

Y yo digo: lo de este hombre es sobrehumano.
Esa capacidad de deducción, ese adelantarse a los problemas, ese saber lo que hace Dios…
Oh...
¡Oh!
¡Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
¡Madre mía, este hombre es de la CIA!



                       
           
            

domingo, 17 de marzo de 2013

Lo último de la CIA


            Tengo que contarte una cosa que te va a dejar alucinado. Va a remover los pilares de tu vida y puede que después de esto comiences a plantearte si el cielo sigue sobre tu cabeza y el infierno bajo tus pies o también eso ha cambiado y no te has enterado.
            ¿Cómo lo han hecho sin que me percate? ¡Si soy una chica de lo más observadora! Sólo tengo una explicación lógica: ¡la CIA! En un primer momento cuando lo he visto esta mañana (y te aseguro que la impresión ha sido tan fuerte que he tenido que sentarme en un banco para calmarme) he pensado que estaba en una realidad paralela, ya sabes, en plan 1Q84 (o Dos Vidas en un instante, la peli esa tan guay de la Paltrow) (que por cierto ha perdido la cabeza diciendo que es malísimo comer carbohidratos, pero de esto te hablaré otro día)…, ¿por dónde iba?
            ¡Oh, sí! Vale, al principio he pensado que el CNI estaba detrás de este asunto pero luego… Ese modo de actuar sin que nadie diga nada, sin que se hable de ello en los telediarios, sin que se monten manifestaciones, pasando desapercibido hasta que era una realidad…
            ¡Madre mía, una operación de la CIA!
        Ya, sé que dirás que es raro que la CIA se ocupe de estas cosas pero yo que sé, son americanos… ¿No recuerdas que hace tiempo también prepararon una operación encubierta y se disfrazaron un montón de agentes rubios de los años setenta y montaron un grupo y todo? La Kelly Family, sí… Eso también fue raro…
            ¡Pero esto es alucinante! Ni lo de Bin Laden, ni lo de Argo, ni…, ninguna otra operación es equiparable a ésta.
¿Cómo han conseguido cambiar el color de todos los carteles del McDonald de la noche a la mañana sin que me entere?
¡Que ya no son rojos, son verdes!
¡Pero verdes verdes!
¡Verdes del todo!
            Ya te digo, sigo en estado de shock.